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Las cinco de la tarde

Pendiente de las cinco de mi tarde
que son sobre las diez de su mañana;
de amores y pasiones va que arde
el tiempo cuando llega mi serrana.

Me dice que me ama y me desea
en besos agradables, cosentidos;
su cuerpo entre primores se pasea
y gozo de los besos conseguidos.

Ya se que en un momento se despide
y marcha a su trabajo, es obligado,
y en sueño por mi noche me persigue.

Si puedo visitarla hasta su estado
en ese momento tan soñado...
es cierto que mis besos los consigue.


Emilio.
2 Octubre 2010

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