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La cigarra.



Ya lo hice, señora que me anima,
a seguir con el bicho achicharrado,
que se muestra con el cuerpo muy quemado
por meterse a comer en tu cocina.

Le arrimaste tu calor de gasolina
y una chispa de candela hizo el resto;
ha quedado tiesecito con apresto
como hacen con la tela de cortina.

Ya no vuela por los bares y cantinas
como mosca cojonera impertinente;
ha caido fulminada eternamente.

A sus restos de cenizas han dejado
las moscardas y mosquitos picajosos
con dos mierdas de caballos muy hermosos...

Emilio.
20 Septiembre 2010.

1 comentario:

José Ramiro Floréz Méndez dijo...

Me encantó este hermoso lugar, gracias por compartirlo.